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lunes, 19 de diciembre de 2011

Más vale tarde que nunca (II): "Juanito y Sofi: mi gran boda griega"

Como dije en el post dedicado a la miniserie "Felipe y Letizia", voy a hablarles ahora de otra miniserie con la que comparé la comedia de los príncipes. Poco después de que Telecinco emitiese la comedia dedicada a los príncipes, fue televisada en Antena 3 una miniserie de dos capítulos que llevaba por título “Sofía” y que, supuestamente, iba sobre la vida de la reina actual. Esto no es exactamente cierto, ya que la reina nace en 1938 y el primer capítulo comienza en 1961, cuando los padres de Sofi invitan a Juanito y a su familia a pasar el verano en Grecia. Por entonces, Juanito y Sofi ya se conocían porque habían coincidido en algunos eventos pero no eran novios, aunque nos hacen ver como que ya había algo. El primer capítulo, por tanto, transcurre desde ese momento hasta que Juanito y Sofi se casan, lo cual nos es mostrado con imágenes de archivo, como en “Felipe y Letizia”.


 Mientras la primera parte de la serie se ocupa de narrar el noviazgo y la boda, la segunda se ventila más de 10 años en poco más de una hora, ya que transcurre desde que vuelven del viaje de novios hasta que Juanito se convierte en rey, por lo que resulta algo desconcertante, sobre todo teniendo en cuenta que se dejan algunas cosas. Un claro ejemplo de ello es que aparece el nacimiento (y bautizo) de Elena, pero no los de sus hermanos, lo que me parece un craso error, por lo menos podían haber sacado el de Felipe y su bautizo, durante el cual la infanta Cristina se dedicó a enredar con las borlas del fajín de Franco.

Pasemos ahora a hablar de los personajes. En primer lugar hemos de preguntarnos por qué la serie lleva por título “Sofía” si no sólo se centra en la reina. Pero la vida de Sofi debía ser tan sosa y aburrida que hay que recurrir a la de Juanito para llenar la serie, y así de paso abordan temas de índole histórica y nos sacan a Franco y sus secuaces. Sí que es cierto que la serie parece hecha desde un punto de vista enfocado hacia Sofi o desde Sofi, prueba de ello es una escena que tiene lugar en el segundo capítulo, cuando está de merienda-cena en casa de los suegros con Juanito y con unos señores para comunicarles que Franco podría escoger a Juanito como su sucesor. Se trata de una escena de tensión donde Juanjo Puigcorbé acapara toda la atención. Tras una especie de discusión con Juanito, se retiran a un despacho a continuar departiendo, quedándose Sofía y su suegra solas en el comedor. Y en lugar de sacarnos la acalorada discusión que en esos momentos debían estar teniendo los Juanes en el despacho, nos tenemos que conformar con la conversación de las mujeres, que seguramente no es tan interesante como la que estaban manteniendo sus maridos en ese mismo momento, pero nos dejan ver la preocupación de Sofi ante tal situación. Otra manifestación del enfoque hacia el personaje de Sofía es el hecho de dar más importancia a la familia de Sofi que a la de Juan, con la notable excepción de su padre, interpretado por el ínclito Juanjo Puigcorbé, que tiene un papel bastante destacado con el que llega a eclipsar a todo el elenco. Pero antes de hablar de sus familias, pasemos a introducir a los protagonistas, que ejercen de jóvenes pavisosos y enamorados cuyas diferencias se traducen en obstáculos que deben vencer para sellar su amor a través de la sagrada unión en matrimonio.


Terrible foto del elenco principal en la que apenas podemos apreciar que Juanjo Puigcorbé lleva unos zapatos de rejilla a los que nada tienen que envidiar los que lleva su consuegro en la ficción.


Sofía es la hija mayor, formal y responsable de unos empalagosos reyes de Grecia, que son un señor calvo llamado Pablo (el calvo de “Ana y los 7”) y una señora alemana con peluca llamada Frederika. Aunque Sofi pudiera parecer un pan sin sal, sosa y empollona, podemos verla en esta serie fumando como un cosaco, lo cual nos hace recordar aquella cita famosa que dice así “Si fuma, chupa”.

Juanito es el hijo de los reyes de España en el exilio, que son unos señores llamados como los protagonistas de las frases que los maestros y profesores de lengua nos ponían de ejemplo en la escuela (Juan y María... ¡sólo falta Pedro!), que por entonces apenas se conocían en España y no se hacían llamar reyes de España sino condes de Barcelona, que, para el caso, es lo mismo. En España quien reinaba era un señor de bigote que hablaba inglés de forma peculiar (y no estoy hablando de Aznar), que tampoco se hacía llamar “rey”, pero que bien podría equipararse con un rey absoluto o un emperador, que es lo que quería ser, y que les había cogido manía a los reyes, pero, sin embargo, había permitido que su hijo y heredero Juanito se educase en España. Juanito era un joven alocado, simpático y, seguramente, follador, pero en la serie esta imagen queda oculta por lo ñoño que resulta en su enamoramiento griego.

Ciertamente, la serie se caracteriza por su ñoñería y sus elevadas dosis de azúcar, que no sólo se hace patente en los novios, sino que contagia también a la familia real griega, con la excepción, quizá, de “Tino”, el hermano menor de Sofi, que representa de forma fidedigna el papel de joven príncipe heredero despreocupado, vividor y follador, tal y como se muestra en una escena al comienzo de la serie, en la que aparece en un pasillo y sus padres se extrañan de que se haya levantado tan temprano, llegando a insinuar que era más probable el hecho de que Tino no se hubiera acostado todavía. El tal Tino es interpretado por uno de los chicos que salían en “el Internado”, uno guapo que luego salió en “Gran Reserva” y que ahora protagoniza la serie de Antena 3 "Gran Hotel" junto a la princesa Letizia.

Sofía además tiene una hermana menor, Irene, que ejerce de confidente de Sofi, toca el piano y gusta de platicar con el servicio. Los padres de estas criaturas, Pablo y Fede, son muy ñoños y al principio no hacen más que poner pegas al matrimonio entre Juanito y Sofi porque Juan es católico y por que desconocen si llegará a reinar algún día. El resto del tiempo se muestran bastante empalagosos, tanto entre ellos dos, como con el resto de la familia e incluso con el servicio. Suelen hablar de lo mucho que se quieren y moñeces por el estilo que provocan ganas de vomitar algodón de azúcar.

Por el contrario, la familia de Juanito sale menos y se le da menos importancia, con la excepción, como ya hemos dicho, del padre, un rey sin reino, según Juanjo Puigcorbé, que se pasa casi todo el tiempo enfadado, discutiendo con su hijo o poniendo de vuelta y media a Franco. Este personaje resulta bastante creíble especialmente después de la bronca de Puigcorbé con Paula Prendes, de modo que a veces parece que esté cargando contra la Sexta y Globomedia en vez de contra Franco. Al dictadorzuelo lo llama “zorro” y cosas por el estilo, lo cual es un ejemplo de la sosez y la corrección de esta serie, ya que resulta más creíble pensar en un Juan III calificando a Franco con palabras como cabrón o hijo de puta. Qué le vamos a hacer, Antena 3 es “asín”. Después nos encontramos con la madre de Juanito, que nos es mostrada como una señora bastante normal que no se mete en los fregaos de su marido y que sabe que éste no va a reinar nunca, pero no le dice nada porque así eñ hombre se entretiene o algo así. También aparece la abuela paterna de Juanito, es decir, la reina Victoria, viuda de Alfonso XIII, que sale poco, pero interviene en los preparativos de la boda. Tenemos además a las hermanas de Juanito, pero solo para hacer bulto, porque no intervienen prácticamente, y, como curiosidad, suelen ir vestidas iguales, a pesar de ser ya mozas en edad de merecer. Otro familiar de Juan que sale, aunque muy poco, es Alfonso (el príncipe maldito de Telecinco, pero con otro actor), que aparece en una escena en la que sale tirándole los tejos de forma lamentable a la nieta mayor de Franco, Carmencita.


He aquí otra foto del elenco. En la anterior, Pablo nos deleitó con unos horribles zapatos bicolores. Esta vez es su mujer quien nos sorprende luciendo unas botas tan anacrónicas como el Magnum Gold de "Felipe y Letizia".


El entorno de Franco tiene también su representación, encabezada, obviamente, por el propio Franco y con la presencia de personajes como Carrero (¿qué haces en el alero?), Carmen Polo (la Franca) o el yernísimo, interpretado nada menos que por el actor que presentaba “La noche de los castillos”. A Franco normalmente lo sacan en su despacho, despachando a alguien, cazando venados o con sus secuaces reunidos en una sala grande. Estas escenas de reunión me recuerdan a las de la serie “Holocausto”, no sólo por las similitudes estéticas o de situación, sino porque no conseguía distinguir e identificar a los jerarcas nazis, salvo a Eichmann, por su cabello felino, y aquí me sucede lo mismo con los secuaces de Franco, ya que al único que consigo distinguir es a Carrero, por sus cejas de 2x2.
Yo me quedaría fundamentalmente con dos momentos del dictadorzuelo. El primero es cuando nos muestran una imagen, paralela a la gran boda griega, en la que vemos a los Franco en la salita viendo la boda por televisión. Mientras la Franca y su hija Carmencita comentan los detalles del enlace, podemos ver a Franco, en un sillón y con una bata de cuadros, contemplando la televisión más serio que un plato de habas, como si intentase buscar algún fallo cometido por quienes se habían encargado de censurar ciertos detalles de la boda, y no nos referimos a eliminar las imágenes en las que parece que la novia le practica una felación al novio, como en la boda de William y Kate, sino a eliminar con medios técnicos la presencia nada menos que de los padres del novio. ¡Con dos cojones! El segundo momentazo de Franco es cuando Juanito y Sofi van a ver a los Francos después del viaje de novios (y sin pasar antes por Estoril, con lo que ya tenemos a Puigcorbé con un cabreo del "koppon"). El caso es que los Francos invitan a comer a los recién casados y, durante la comida, están de conversación, obviamente, pero Franco casi no habla y se limita a mirar en derredor mientras come. Y quienes llevan la voz cantante son la Franca y el yernísimo, que le tiene manía a Juanito, o eso nos hace ver Juanito.

Con respecto a Franco, me llama poderosamente la atención el hecho de que sus más allegados le llaman “Paco”. ¿Y por qué sale Franco y compañía? Se preguntarán algunos. Y aquí es donde entra el trasfondo histórico del que hablaba antes. Franco busca un sucesor y Juanito podría serlo, ya que a Franco le cae simpático, pero ello provoca tensiones entre Juanito y su padre. Con ello se explica también la presencia del primo Alfonso, que también pudo haber sido el sucesor de Franco, sobre todo tras casarse con su nieta Carmencita. Nada que no sepamos ya. Otra cosa relacionada con Franquito y que a nadie se le pasó por alto es el contraste existente entre las escenas de Juanito y Sofi y las de “Paco”, que salen siempre con música fúnebre y ambiente obscuro, como si quisieran hacer del palacio de El Pardo el castillo de Drácula. Ello contrasta con un estilo muy “casa de la pradera” que se evidencia en escenas como las de los jóvenes príncipes en bici, a lo “Verano Azul”, las de Pablo y Fede declarándose su amor a cada momento o una innecesaria escena en la que los reyes de Grecia y sus invitados reclaman al servicio para ofrecerles sus cumplidos por haberles dado tan bien de comer. Inexplicable, porque, ciertamente, la serie comienza con una escena en las cocinas con la servidumbre cotilleando sobre los novios, que más adelante se repetirá. ¿Era necesario? No.

 

Como escenas peculiares y/o de vergüenza ajena me gustaría destacar varias, como hice con la serie de los príncipes.

- Juanito llama a Sofi por teléfono y cuando ella contesta, él le dice “Hola princesa, soy tu príncipe azul”.

- Juanito y Sofi están con sus respectivas familias comiendo en un restorán, cuando de repente, Juanito se levanta y dice “Sofi, cógelo” y le lanza una cajica por encima de la mesa (por que los habían sentado a uno en una punta, a quién se le ocurre…) y le dice “¿Nos casamos o qué?”. Lo peor de todo es que esto sucedió así en verdad.

- Juanito y Sofi, hablando por teléfono, muestran preocupación ante la idea de no poder casarse y Juanito le dice “Pues nos vamos a vivir a las Vegas”. ¡Con dos cojones!

- Una vez instalados en la Zarzuela, vemos a Sofi cambiando la decoración horrible que habían puesto, con cabezas de venado y todo, tras la cual se podría advertir que estaba la mano ejecutora de Carmen Polo.

- Juanito y Sofi van en el coche y se tienen que parar en el arcén porque Sofi se halla indispuesta y termina “gomitando” en un ribazo. No sabemos si con ello querían dar a entender que se había mareado o que estaba preñada, pero me decanto por lo segundo, pues la siguiente escena ya es la del nacimiento de Elena.


A veces la realidad supera a la ficción (foto original)

Por último, recordaremos los mejores momentos de Juanjo Puigcorbé, que, aunque el personaje no sea tan cómico como en “Felipe y Letizia”, hace mucha gracia, sobre todo tras su reciente brote conspiranoico.


- En una de las primeras escenas de la serie, se encuentra con Pablo, que le ofrece una bebida espirituosa “¿Con hielo?”, a lo que Puigcorbé responde “No, por Dios”, que suena como si en realidad quisiera decir “Sin mariconadas, por favor”.

- Cuando Juanito le expone que tiene que consultar lo de su boda griega con Franco porque así lo ha de hacer el aspirante a la corona, su padre se rebota y exclama “¡Tú no eres el aspirante a la corona!”.

- “Juanito, Franco te utiliza contra mí” (Enfadado, porque Juanito había ido primero a ver a Franco y luego a él después del viaje de novios).

- Cuando Juanito y Sofi vuelven de dicho viaje, y después de comer con los Francos, se dirigen a Estoril (Portugal) a ver a los padres de él. La madre sale a recibirles a la puerta, pero no hay rastro del padre hasta que entran dentro, momento en que aparece Puigcorbé bajando las escaleras como si fuera una vedette.

Podemos ver también su lado más campechano en una escena en la que le dice al padre de Sofi “Pablo, dame un abrazo, que vamos a ser familia”.

- Comiendo con Juanito y Sofi, con el modo gracioso ON, se pone a contar una famosa anécdota que es verídica. Cuando nació Juanito, que se adelantó un mes, Juan estaba de viaje y cuando llegó, su padre, Alfonso XIII, le quiso gastar una broma y cogió al hijo recién nacido de una china y lo hizo pasar por su nieto. Después de contar esta anécdota, los padres de Juanito se ponen a contar lo feo que era su hijo cuando nació, cosa que también es verídica.


"Juanito, Globomedia te utiliza contra mí"


 El inefable Puigcorbé/Juan III nos hace una muestra de sus diferentes estados de ánimo en el bautizo de la infanta Elena. Primero nos lo sacan llegando en el coche, con una cara que se supone que es de afligido, mientras contempla el paisaje, ya que es la primera vez que le dejan entrar en España y nos quieren mostrar la emotividad del momento. Luego, en pleno bautizo, le vemos lanzar una mirada de odio hacia Franco que, cómo no, también estaba presente en el sarao. Ya en el ágape posterior, lo podemos ver, con el modo gañán ON, hablando con Juanito, le anima a ir ahora a por el chico y añade “Para estas cosas no se descansa”. ¡Con dos cojones!

 

Finalizo con el enlace a la ficha técnica de IMDB, donde ponen los nombres de los personajes, entre los que se encuentran seguramente algunos de los secuaces de Franco de los que hablaba anteriormente. De la misma manera, os invito a clicar sobre el nombre del actor que hace de primo Alfonso, y donde pone su filmografía bajad hasta casi abajo del todo, hasta donde pone “Farmacia de Guardia”, os llevaréis una grata sorpresa. http://www.imdb.com/title/tt1602798/

¿LO MEJOR DE ESTA SERIE?: Sin duda Juanjo Puigcorbé, que está enfadado todo el tiempo.
¿LO PEOR?: Lo empalagosos y sosainas que son los personajes. Igual les hubiera ido mejor si hubiera hecho la miniserie en plan Telecirco, con imitaciones chanantes y escenas más absurdas todavía.

jueves, 14 de julio de 2011

Más vale tarde que nunca (I): Una serie del "koppon"

Ya lo anuncié al final del post de los posados en bañador, y me da igual el retraso con que voy a tratar este tema, y espero que a mis lectores (si los hay) tampoco les importe. Hay cosas peores, como cometer la aberración de ubicar los helados Magnum Gold en el verano de 2003. 


Vengo desde hace un tiempo prestando cierta atención, en este mi blog, a lo que echan por la tele. Claros ejemplos de este repentino interés han sido las entradas que dediqué, en este mi blog, a las series de “Piratas” o “El barco”. No tengo aficiones náuticas, es pura casualidad.  Después de ello, me sentí culpable por no haber dedicado ninguna entrada a ciertas miniseries “históricas” que se han venido desarrollando en los últimos meses, la mítica “Felipe y Letizia” y la no tan mítica “Sofía”, dedicadas a los noviazgos y las bodas de los príncipes y los reyes actuales respectivamente. Vamos, pues, a ello, analizando, en primer lugar las diferencias y similitudes entre ambas miniseries.


- “Felipe y Letizia” va sobre el noviazgo de los príncipes, tal como hace referencia el título, pero “Sofía” no se dedica exclusivamente a la figura de la reina como podríamos suponer por el título, sino que comparte protagonismo con el entonces príncipe Juanito, así como con otros personajes de su entorno.


- “Felipe y Letizia” fue televisada antes que “Sofía”, aunque ésta última se hizo con anterioridad, lo que pasa es que se tuvo que retrasar su emisión por falta de presupuesto o algo así.


- “Felipe y Letizia” la echaban en Telecinco y “Sofía” en Antena 3. Ello hace pensar que la serie de la reina es más correcta, sosa y aduladora para con sus protagonistas, mientras que una serie de Telecinco suele ser más morbosa o más polémica que una de la denominada “cadena triste”. Y así es como fue.


- “Felipe y Letizia” es una comedia romántica; “Sofía” es un drama cuasi shakespeariano, como apuntó Juanjo Puigcorbé.


- Ambas series narran dos “historias de amor” de personajes regios en dos capítulos, aunque estructuradas de forma diferente. Las dos series se parecen en lo poco interesante de sus historias, así como en el uso de imágenes de archivo, abundantes dosis de azúcar, moñeces varias, escenas absurdas y momentos cargados de vergüenza ajena.


- La principal diferencia de la serie radica en el contexto histórico en que se desarrollan y que en “Felipe y Letizia” apenas tiene importancia (salen acontecimientos históricos como el 11 M, el vertido del “Prestige“ o la guerra de Irak, pero no intervienen en la trama), ya que se centran exclusivamente en el noviazgo. En “Sofía”, el contexto histórico cobra mayor importancia.


- Otra diferencia es que, mientras en “Felipe y Letizia” imitan las voces de los personajes principales (al rey lo clavan), en “Sofía” no lo hacen, ni siquiera imitan la voz de Franco, que sería el personaje más imitable de los que aparecen en la serie.


- Ambas series tienen como nexo común al gran actor Juanjo Puigcorbé, que ejerce de padre del novio por partida doble. Hablaremos más delante de él, que da para mucho, incluso para dedicarle un post solo a él (y así lo haremos). De momento, me conformo con recordar sendas escenas parecidas en las dos miniseries, en las que aparece Puigcorbé dentro de un coche discutiendo, con Juanito en una y con Felipe en la otra. 






Antes de entrar en materia, os preguntaréis por qué vi las series. Lo cierto es que no tenía intención de verlas, pero después de la polémica creada tras la emisión de “Felipe y Letizia, deber y querer” (sí, ese es el subtítulo escogido para rematar cursimente el título de la serie) no me pude resistir y me convencí creándome falsas esperanzas de ver a Marichalar, que solo sale en una imagen y de lejos, pero hubiera sido un puntazo sacarlo en la gala previa a la boda dándolo todo junto con Ernesto de Hannover. La patada de Froilán tampoco sale. Sin duda, lo más destacable de la serie fue la actuación de Juanjo Puigcorbé, que sería el principal reclamo para que viese posteriormente la serie de “Sofía”.


La serie se estructura en dos capítulos: el primero va desde que Felipe y su entonces novia (aquella modelo nórdica rubia) parten peras. Luego viene cuando se conocen él y Letizia, me refiero a que se conocen en persona, porque claro, al príncipe lo conoce todo el mundo, y a Letizia por entonces también, porque salía en el Telediario. El segundo capítulo nos muestra la decisión del príncipe de casarse con la periodista, los obstáculos que han de superar y, finalmente, la boda, con las imágenes de archivo correspondientes.




Comparación entre la Letizia original y su sucedáneo, Amaia Salamanca




No hace falta ser un lince para deducir que los personajes principales son los que se mencionan en el título de la serie. Felipe es el heredero al trono de las Españas, por lo que ostenta el título de príncipe, no sólo de Asturias sino también de Gerona (o Girona, como dicen los catalanes) y Viana. Letizia es una joven promesa del periodismo, muy resabida, que gusta de corregir a sus compañeros tanto en CNN+ primero, como en TVE después o incluso con el propio Felipe cuando ya estén casados. El personaje de Letizia está bastante logrado y la actriz que la interpreta, Amaia Salamanca, que se quería punzar a Fele Martínez en “Tensión sexual no resuelta”, da el pego bastante bien y nos ofrece una Letizia que siempre habla primero y más que nadie y parece que siente tener razón siempre y dar un toque pedantil a la situación, como parece que es la princesa en realidad. Como contraste, el príncipe parece un sosaina, un poco tontico y a veces podríamos decir que hasta endogámico, además de que a lo largo de la serie dice unas tontadas difíciles de olvidar. Ello contribuye a que la serie parezca una parodia y a que el personaje de Letizia sea el más creíble de todos.


Junto a los enamorados protagonistas encontramos a los padres de él, es decir, los reyes, en segundo plano, pero no por ello menos importantes. Los encargados de meterse en la piel de Juanito y Sofía son dos actores de renombre, Juanjo Puigcorbé y Marisa Paredes, de los que hablaremos más adelante. También aparecen por ahí las hermanas, Elena (y su trenza), a quien Felipe llama “Helen”, ¡con dos cojones!, y Cristina, acompañada en todo momento por su marido Urdangarín, que es moreno, lo cual se traduce como uno de los mayores gazapos de la serie. Por parte de Letizia, su entorno aparece menos representado: su familia sale poco, y cuando no está con Felipe vemos a la entonces periodista rodeada de amigos o de compañeros de TVE, entre los que destacamos al inefable Urdaci.




Juanjo Puigcorbé y Marisa Paredes disfrazados de reyes



Como ya habíamos adelantado, la serie es una sucesión de escenas cómicas protagonizadas por Juanjo Puigcorbé, alternadas con escenas romántico-parejiles que producen altísimos niveles de vergüenza ajena. Me gustaría destacar unas cuantas secuencias de esta índole.


Primera: Felipe, antes de conocer personalmente a Letizia, es sorprendido por su madre mientras ve, con cara de bobo, a su futura mujer retransmitiendo el Telediario. Luego le dice a su madre algo así como “Mira, qué guapa es… ¡y qué bien lo hace!“ y le suelta todo el currículo de la prometedora periodista, como si previamente lo hubiera buscado en Internet. 


Segunda: Conversación entre Felipe y Letizia.


L: Yo vivo en un piso de 80 metros.
F: Todo tu piso cabe en mi dormitorio.


Tercera: Letizia está en su casa cenando con las amigas en plan “fiesta del pijama”, cuando de repente llaman al timbre, abren y aparece Felipe que dice “Soy el postre”, mientras a Leti y a sus amigas se les hace el chirri pesicola.


Cuarta: Felipe y Letizia se encuentran al borde de una piscina, con el modo pedante ON, hablan sobre el cerebro de los pájaros y se comparan a sí mismos con dichas aves. De repente, a Felipe se le cruzan los cables y se tira a la piscina vestido, y se pone a nadar. ¡Con dos cojones!


Quinta: Están los dos solos en casa de Letizia, cuando ella anuncia que se va a duchar. Entonces Felipe le dice “¿Te enjabono la espalda?”, una sugerencia digna de un descendiente de Alfonso XIII. 


Sexta: Felipe, de incógnito, sale de casa de Letizia tras haber pasado la noche allí. El “modo incógnito” consiste en ponerse gorra y gafas de sol, tal como hacía Juan Cuesta en “Aquí no hay quien viva” en varias situaciones que así lo requerían (espiar a su hija, quedar con la Hierbas en un hotel, hacer la vigilancia nocturna, etc.).






Felipe y Letizia. Ella luce el famoso traje blanco con que la imitaban al principio



Paralelamente a la empalagosa relación del príncipe y la periodista, el matrimonio entre Juanito y Sofi resulta algo chocante, de tal manera que mucha gente no ha dudado en calificarlo como digno de una versión regia de “Escenas de matrimonio”. A pesar de las críticas recibidas, el personaje del rey está muy logrado, mientras que, en mi opinión, la reina sale peor parada, y, sin embargo, ha sido Puigcorbé el que más palos se ha llevado por parte de la opinión pública y los medios de comunicación. A la reina le han puesto un acento raro que en realidad no posee (por ejemplo, dice “pagacetamol”) y la pintan más estirada de lo que parece en verdad, dando una imagen muy distinta a la que la Sofía original ofreció en el verano de 2010 cuando casi vio en bolas al jugador de football Carles Puyol. En principio, la reina ejerce de suegra malvada para con Leti, pero luego cambia y acaba apoyando la boda de Felipe con la periodista, en contra de la opinión del rey, de Peñafiel y de las señoras que querían que Felipe se casase con la hija guapetona de los reyes de Suecia, porque lo único que quiere es ver feliz a su hijo ya que, como dice el rey Puigcorbé, Sofía está enamorada de su hijo.







Secuencia de imágenes de lo que no sale en la serie


Como hemos dicho, el rey merece un post aparte, o mejor dicho, el que lo merece es Juanjo Puigcorbé, y así lo haremos, pero antes me gustaría destacar unas cuantas cosas de él en la serie:


- Lleva chándal del Decathlon.


- Le hace gracia referirse a los regalos de reyes (Reyes Magos, se entiende). 


- En una escena aparece una criada y de repente, le suelta “¿Ese uniforme es nuevo? Mejor que es del año pasado”. ¡Con dos cojones!


- En otra escena, la reina le comunica al rey que hay paella para comer y añade “Paella de verduras” y el rey pone mala cara al saberlo porque hubiera preferido paella de carne o de gambas para chupar las cabezas.


- Estando en Palma de Mallorca, con toda la familia, se acerca a su nieta, que está en brazos de una nanny, y le dice “Qué guapa”, y añade, refiriéndose también a la nanny, “Las dos, eh, las dos”.


- En la primera cena con Letizia dice de repente “A mí me hubiera gustado ser periodista deportivo”.


- En esa misma cena, la conversación se pone un poco tensa porque están hablando de cosas chungas, de Irak e Israel, y el rey, para cambiar de tema, sugiere que hablen de football.


- Cuando Felipe le dice que si no le dejan casarse con Letizia, no se casará con nadie, el rey le suelta algo así como “Un guey soltero es un disparate”, a lo que Felipe contesta “¿Y Alberto de Mónaco?”.


- A Felipe le dice: “Hijo mío, ¡qué guapo eres!” 


- A Sofi le dice: “Si fueras española, serías aragonesa”. ¡Con dos cojones!


- En otra ocasión le dice, algo enfadado: “¡Estás enamorada de tu hijo!”


Además de estos momentos estelares del rey Puigcorbé hay que recopilar una serie de momentazos de la serie en general que no merecen ser pasados por alto:


- Felipe y Letizia aparecen comiendo Magnum Gold, helado comercializado por vez primera en 2010, en una escena ambientada en el verano de 2003.


- En una de esas escenas estivales, los enamorados aparecen descendiendo de un barco llamado “Koppon”, lo cual no deja de ser curioso y, al mismo tiempo, gracioso.




Los jóvenes enamorados descienden de un barco llamado "Koppon"



- Tampoco hay que pasar por alto la aparición estelar del gran actor José Luis Gil, Juan Cuesta en “Aquí no hay quien viva”, interpretando a Alberto Aza, jefe de la casa del rey.



Alberto Aza, presidente de ésta nuestra comunidad


He querido dejar para el final el top 3 de frases de la serie, a modo de colofón final:


3. “No soporto la violencia, no consiento la maldad” (La reina, en el 11 M)


2. “¿Vas a decir ce ce o o? Suena raro” (Letizia a Urdaci, cuando éste dijo lo de “ce ce o o”).


1. “Jaime, que te vas a quedar sin batería” (Rey a Marichalar, que está hablando por el móvil, en la única escena en que aparece el ex marido de Elena)


LO MEJOR: Juanjo Puigcorbé haciendo de rey.


LO PEOR: Marichalar solo sale en una escena y de lejos, sin contar lo poco interesante de la serie en general.


Por último, aprovecho para anunciar que próximamente habrá una segunda entrega en la que me dedicaré a comentar y a poner de vuelta y media la miniserie de Antena 3 sobre el noviazgo de los reyes y, de paso, dejo un enlace a la ficha técnica de la serie en IMDB, que fue donde descubrí que el personaje al que interpretaba Juan Cuesta no era un ayudante de cámara inventado sino que era un señor con nombres y apellidos: http://www.imdb.es/title/tt1682487/




sábado, 9 de julio de 2011

Toricos que ya no son lo que eran



Los toricos de San Fermín ya no son lo que eran. Me acuerdo aún de cuando mi hermano y yo éramos más jóvenes y nos levantábamos a las 7:45 para ver los encierros y, en caso de que mi padre estuviera o estuviese trabajando en aquel momento, grabarlos en cintas de VHS. Nos gustaba ver los momentos previos del encierro, con los cánticos y los inmediatamente salticos de los corredores y, sobre todo, para no perdernos una escena peculiar que consistía en grabar a los toros mientras esperaban en el corral, a la vez que aparecían unos títulos de crédito con los nombres y el peso de los astados. Nos gustaba aprendernos el recorrido en palabras de Javier Solano (el vallado de la Telefónica es un ejemplo), aunque la "curva mala" era siempre "la curva mala", con nuestras propias palabras. No hay que ser un lince para saber que se trata de la curva en la que se caían todos los toricos, especialmente en los días de lluvia. Del mismo modo, nos gustaba aprendernos los nombres de las ganaderías, los colores de los toros (nos hacía gracia especialmente el toro "jabonero") y, en definitiva, cualquier expresión que saliese de la boca de Javier Solano, que hablaba de "mozos habituales", "carreras bonitas" o "cabestros escoba". Los cabestros escoba nos resultaban algo exóticos porque casi nunca los sacaban, así que nos gustaba verlos, como también nos gustaba que se quedase rezagado algún toro, para que el encierro durase más, a pesar de el peligro que ello conllevaba, como bien nos decía el bueno de Solano.




Si hablamos de Javier Solano, estoy segura de que a muchos no les sonará de nada; si enseñamos su foto, tres cuartos de lo mismo, pero si escuchamos su voz, irremediablemente lo asociaremos con San Fermín. Y es que Javier Solano ha sido, durante más de 20 años, el encargado de retransmitir los encierros en TVE. Su voz transmitía elegancia y saber estar, mientras nos deleitaba con anécdotas de encierros de tiempos pasados, de carreras bonitas, de mozos habituales, de ganaderías con toros peligrosos, de cabestros escoba o del vallado de la Telefónica. Además, se conocía a buena parte de los corredores y de los pastores que acompañaban a los astados durante el recorrido y que con sus palos de pastor pegaban a aquellos inconscientes que se dedicaban a coger al toro por la cola para hacerle volver atrás en el recorrido.









Todo iba bien hasta 2010, cuando Solano y TVE rompieron su relación. Los encierros seguían siendo iguales, pero sin la voz de Javier Solano, habían perdido parte de su atractivo. En su lugar habían puesto a la chica que hacía en programa de "España directo", que ya había acompañado a Solano en los encierros de los años anteriores, sin hacerlo mal del todo pero sin destacar, junto a un periodista del lugar que, a pesar de esforzarse, no estuvo a la altura de su antecesor. El elenco se completaba, además de por los habituales corresponsales diseminados a lo largo del recorrido, con la prescindible presencia de un individuo denominado Ciudadano García cuyas intervenciones daban un poco de vergüenza ajena. Con semejante cuadro, me empezó a dar pereza levantarme a las 7:45 para ver los toros, pero no fue la única razón.




Si la ausencia de Javier Solano no fue suficiente para perderme los encierros, sí lo sería una razón aún mayor, si cabe. Y es que a partir del 1 de enero de 2010, la televisión pública había dejado de emitir publicidad y ello, además de librarnos de horas y horas de molestos anuncios, nos había traído la horrible consecuencia de no poder disfrutar los cortes publicitarios que acompañaban a los encierros y que sólo podíamos disfrutar durante 7 días al año. Se trataba de una serie de anuncios de temática navarra que a mi hermano y a mí nos entusiasmaban y que, por supuesto, nos habíamos aprendido de memoria. Para muestra, unos ejemplos:




- Moshy: una especie de fantasma con la voz de Lisa Simpson que decía: "Dueeeeeeeermen... y yo, Moshy, ayudo a su descanso. Con almohadas confortables, edredones nórdicos moshy-cálidos, cubrecolchones moshy-prácticos. Descansa tranquila..."




- Bajamar: "Quien prueba, prueba y prueba, elige siempre lo mejor. Espárragos Bajamar." Todo ello acompañado por imágenes de espárragos en un bote de cristal y por un hilo musical inclasificable.




- Pamplonica: "A cada momento, su sabor. A cada instante, una respuesta. Es tiempo de Pamplonica. Al pan, Pamplonica". El anuncio intercalaba imágenes de la gente en fiestas con platos de chorizo y salchichón. Este anuncio nos hacía gracia porque en él salía un zagal que se parecía a un pariente nuestro y cada vez que salía decíamos "el chico de la Mila".




Había otros anuncios que recuerdo peor, como el de la Caja Rural, el de Forum Filatélico, donde salían unos barcos, uno de unos aceites ambientado en un supermercado en el que los clientes llevaban gorros de cocinero, sin olvidarnos de que Helvetia Seguros nos ofrecía la repetición del encierro. No me quiero olvidar de aquellos más modernos, como el que tenía como protagonista al inefable Miguel Induráin recorriendo la campiña navarra en bici, con productos de la huerta en la cesta cual caperucita ciclista, o al que os muestro a continuación.







Sin embargo, mis anuncios predilectos eran, fundamentalmente, dos. De uno de ellos, lamentablemente, no he encontrado documento gráfico alguno. Se trata del anuncio de "Martiko. Productos de pato y oca" y consistía en simular el comienzo del encierro con unas imágenes de los cánticos, el cohete y, por último, el encierro, pero con la peculiaridad de que al abrir la puerta del corral en lugar de toros salían una cuadrilla de patos graznando y haciendo gracia. A mí, por lo menos, me hacían gracia. Mi otro anuncio preferido, y seguramente el de mucha más gente, era el de "Espárrago de Navarra", del que destacaba un señor de bigote realizando una cata sensorial. De éste sí que he encontrado vídeo y os lo dejo a continuación.













Por último, debo destacar una noticia de la que me he enterado hoy y que, definitivamente, me ha quitado las ganas de volver a ver los encierros de San Fermín. Se trata de una nueva ausencia, la del mítico corredor calvo Julen Madina, que se retira definitivamente de correr los toros. Recuerdo que hace muchos años le hicieron una entrevista en la que se dio a conocer al gran público y que mostraba su preparación para los encierros, en los que corría siempre el último tramo y, desde entonces, en casa nos dedicábamos a buscarlo entre los corredores. A veces esta tarea nos resultaba d¡fícil porque lo confundíamos con otros corredores calvos y teníamos la teoría que desde su entrevista a los medios, muchos mozos se decidieron rapar la cabeza en su honor o algo así. Lo cierto es que casi siempre lo encontrábamos tras localizar primero a un individuo con camisa verde que corría el mismo tramo que él, y muchas veces iban a la par y con la mano sobre el lomo de algún torico, de modo que nos dio por pensar que el de verde era su amigo. Desconocemos si lo era en verdad.









A la izquierda de la imagen podemos ver a Julen. Al otro lado del astado se encuentra el corredor de la camisa verde.




Así finalizamos el recorrido por los encierros de San Fermín, deseando que les haya gustado este repaso a lo que hasta hace no mucho tiempo todavía podíamos disfrutar en televisión y que, a día de hoy, podríamos definir como M-Í-T-I-C-O.